Sobre los tejados de Darkhaven flota un trozo de cielo que no es el suyo. Viene de un mundo de vientos abiertos, donde volar era lo normal, y cayó a la colada sin una piedra debajo. Se quedó prendido encima de la ciudad, como quien añora tener algo que mirar.
Desde ahí arriba se ven las murallas, las plazas y la aguja del templo. Bailan en el aire dragoncillos feéricos de muchos colores, y algún grifo negro ronda con hambre. Sobre el templo nace un arcoíris que sube hacia el plano astral.
Niveles 5 a 10, 40 salas. Se entra desde Darkhaven. Para ir desde el juego: viajar Los cielos de Darkhaven.
Un cuadro por sala, del color de su terreno; al pasar por encima, o al tocarlo, sale su nombre y su descripción. Los cuadros siguen las salidas, pero no todas las zonas son planas: lo que no cabe va a trazos o en un trozo aparte.