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Crisol

El mundo

La ciudad de Salvación

La ciudad de Salvación era, en su mundo, el descanso prometido al final de días de páramo. La arrasaron los engendros del Príncipe de las Tinieblas poco antes de que todo se acabara, y los que huyeron malviven en el Refugio de los Desamparados.

El alguacil O'Neal vigila las calles, la señora McIntyre alquila habitaciones con fantasma y la Iglesia de las Muchas Filosofías guarda el Altar del Perdón. En los campos de una granja redobla solo un tambor que hace brotar engendros, y en la charca del Monte de la Niebla acecha el Morador.

Niveles 7 a 50, 196 salas. Se entra desde La loma de piedra caliza, a 6 casillas al noreste de Darkhaven. Para ir desde el juego: viajar La ciudad de Salvación.

Un cuadro por sala, del color de su terreno; al pasar por encima, o al tocarlo, sale su nombre y su descripción. Los cuadros siguen las salidas, pero no todas las zonas son planas: lo que no cabe va a trazos o en un trozo aparte.

El plano

La planta de la entrada

Plano de La ciudad de Salvación, la planta de la entrada: 125 salas.Ante la puerta oeste de la ciudad de Salvación. Haces un alto en el camino al bajar de las montañas.El Camino de Corintios, tras la puerta oeste de la ciudad de Salvación. Comparada con el bullicio de otras ciudades que has visitado, aquí reina la calma.En un camino hacia otra aventura. Huele a agua estancada: no muerta, solo rancia.El Camino de Corintios. Los edificios de delante están en ruinas, con los tejados hundidos casi todos.Ante la oficina de correos. Junto a la fachada han cavado trincheras hondas.En una cañada al pie del Monte de la Niebla. Aquí el suelo fue barro en algún momento.En un camino hacia otra aventura. Se te mete el polvo en la nariz cuando una racha barre la hierba aterciopelada del sur.El Camino de Corintios, ante la herrería. Al sur está la herrería de esta pequeña ciudad.La calle Britania. Acabas de salir del camino principal que cruzaba esta ciudad antes tan pintoresca.La oficina de correos de Salvación. Ya no funciona como oficina de correos.En una cañada al pie del Monte de la Niebla. La tierra suelta empieza a humedecerse.En una cañada al pie del Monte de la Niebla. Manchas de arena salpican este sendero de tierra húmeda: la charca perezosa del oeste debió de desbordar el arroyo en algún momento.En una cañada al pie del Monte de la Niebla. El suelo está húmedo, pero no encharcado.En un camino hacia otra aventura. Este cruce une el camino que va y viene de la puerta este con el que rodea la charca que tienes delante.La herrería. En otro tiempo el dueño de los establos le encargaba las herraduras de los caballos, los viajeros le traían sus ruedas rotas y todo el que vivía o pasaba por…El Camino de Corintios. Basta mirar esta calle polvorienta para ver que alguna batalla asoló la ciudad y la dejó en escombros.La calle Britania. A los robles de ambos lados se suman pinos y otros árboles de hoja perenne.En una cañada al pie del Monte de la Niebla. Chapoteas por el suelo empapado y ves limo en las hojas mojadas.En una cañada al pie del Monte de la Niebla. Es casi una marisma: una tierra baja y húmeda.En una cañada al pie del Monte de la Niebla. Estás casi al pie del Monte de la Niebla.En un camino hacia otra aventura. El olor podría ser mejor: la charca apesta porque no se renueva.El Camino de Corintios, ante el puesto principal del alguacil. Por la calle hay más género medio saqueado.El camino de los establos. Una brisa suave mueve las puntas de la hierba del pequeño campo del este.En la calle Britania. Al salir de la niebla de la calleja del suroeste llegas al resto de esta calle pequeña.Un sendero por dentro de la muralla. Acabas de salir de la calle Britania y te adentras en la niebla que cubre este lado de Salvación.En una cañada al pie del Monte de la Niebla. Hierbas altas de humedal se mecen a derecha e izquierda.A orillas de la charca del Monte de la Niebla. Entras en una nueva comprensión del mundo que te rodea.El puesto principal del alguacil. Al entrar en este lugar de justicia te llama la atención la diferencia con otros parecidos: no se siente uno a punto de ir preso.El Camino de Corintios. Te golpea el olor a caballo y a lo que sueltan los caballos.Los establos de la ciudad. Huele a caballo, y el heno húmedo esparcido por la tierra tiene su propio olor.El santuario del hechicero. En la pared del oeste hay un estante con vasos y tubos de ensayo llenos de líquidos.La calle Britania, ante la casa de la costurera. Los sonidos de la naturaleza te acompañan mientras recorres este camino de tierra tan agradable.Un sendero por dentro de la muralla. La muralla del oeste es alta; no parece fácil de escalar.En el sendero del embarcadero. El camino sigue hecho un barrizal.A orillas de la charca del Monte de la Niebla. El suelo no se queda quieto: parece dar saltos mientras avanzas a trompicones por un terreno que no para de cambiar.Una celda asombrosamente limpia. En la pared del norte hay una ventana con barrotes por la que puede entrar el sol o la luna.Una celda vacía. En la pared del norte hay una ventana con barrotes por la que puede entrar el sol o la luna.El Camino de Corintios, ante la casa de baños. Todo un misterio: las hordas saqueadoras que debieron de pasar por aquí dejaron intacta la casa de baños.La salita de la costurera. Una alfombra de brocado de muchos colores cubre el suelo de madera.La calle Britania, ante la casa del señor Simpleton. Parece que cuanto más se avanza por esta calle, más miserables son las viviendas.El puesto del barquero. El olor acre de madera quemada te pica en la nariz.En el sendero del embarcadero. Si intentas seguir las huellas raras que marcan el suelo por todas partes, verás que no solo van al este y al oeste, sino también al sur, a un embarcadero.A orillas de la charca del Monte de la Niebla. Al seguir, notas que el cielo se ha vuelto de un azul brillante, lleno de destellos.La casa de baños. Huele a perfume, pero no empalagoso, sino a almizcle.El Camino de Corintios. Algunas tiendas del norte y del sur están tapiadas.La alcoba de la costurera. Sobre el catre de la pared del este hay una colcha de retales de colores vivos, bien extendida.El comedor de la costurera. La mesita junto a la ventana de la pared del norte ya está puesta para una.La salita sencilla del señor Simpleton. Desde aquí la choza parece entera, aunque no es el lujo al que casi todos están acostumbrados.En un embarcadero diminuto. Cuando el sol asoma sobre las dunas del desierto lejano del este, y justo antes de esconderse tras las montañas del oeste, brilla en el agua del centro de esta…A orillas de la charca del Monte de la Niebla. Los hierbajos crecen a toda velocidad, estirándose y extendiéndose.El Camino de Corintios, ante la casa de huéspedes de McIntyre. Estás en la calle, ante una casa de huéspedes de dos plantas.La alcoba sencilla del señor Simpleton. El único dormitorio de la casa.La cocina sencilla del señor Simpleton. En el centro hay un bloque de madera sencillo con otro más pequeño al lado: la mesa y la silla donde el señor Simpleton se sienta a cenar.En la charca del Monte de la Niebla. Pájaros, libélulas y pequeñas criaturas centelleantes vuelan sobre la superficie lisa de la charca: la rozan aquí y allá y vuelven a subir hacia la montaña, al…En la charca del Monte de la Niebla. Si el cielo no estuviera tan nublado, el sol tan lejos y el agua no apestara tanto, sería el sitio ideal para flotar sin más: relajarse y dejar que los…En la charca del Monte de la Niebla. No se ve ningún paso en las montañas del norte, de chimenea a collado.La playa de la charquita. Estás en una playa pequeña de esta charca pequeña.A orillas de la charca del Monte de la Niebla. Detente un momento.El Camino de Corintios. En este tramo de la calle, la tienda del norte está tapiada con tablones, como lo estarán otras más al oeste.La antesala de la casa de huéspedes. ¿Recargada?La playa de la charquita. Mirando por la superficie encrespada ves el embarcadero dando bandazos en el oleaje que sacude esta casi ciénaga.En la orilla sur de la charca del Monte de la Niebla. Una mariposa delicada revolotea y baila con los dientes de león.La entrada de los Pasillos del Intelecto y el Espíritu. Aquí se alimentan la mente y el alma.El Camino de Corintios. Estás entre dos edificios que, a diferencia de otros de este camino, parecen aguantar bastante bien.La sala común de este distinguido establecimiento. La moqueta y el color de las paredes contrastan con la antesala, y más de un huésped ha intentado sin mucho éxito acostumbrar la vista a estos tonos que se…A orillas de la charca del Monte de la Niebla. Al sur se ven las montañas pintadas en toda su majestad, y los ojos te bailan sobre sus arenas verdes, azules, rojas, amarillas y rosas, maravillas misteriosas.La Escuela de las Muchas Filosofías. No es solo un lugar de enseñanza básica: también ofrece un estudio de los distintos caminos espirituales.En el sendero del saber. Debes de pisar tierra sagrada: toda inquietud que sintieras se queda atrás.Las Cortes de la Realeza. Recorrer estas salas es abrir un libro y pasear por sus páginas: cada paso muestra un vistazo de los anales de tiempos antiguos, en tierras lejanas.El Camino de Corintios, ante la taberna. El camino te ha traído o bien por el caos de una ciudad arrasada, un auténtico vertedero, o bien por un camino vacío donde solo cambian el clima y el paisaje.La cocina de la dueña. Podría ser peor.A orillas de la charca del Monte de la Niebla. Acabas de entrar, o estás saliendo, de un bosque precioso al pie de una montaña cubierta de niebla.En el sendero del saber. Este sendero, en su sencillez, parece intacto tras el cataclismo que golpeó la comarca.La sala de la reina guerrera. Un rey hizo al emperador de un imperio poderoso coheredero de su trono, con la esperanza de librar de un ataque a su tierra y a su familia.El Descanso del Caminante. Como casi todas las tabernas de esta época, es oscura y huele a cerrado.La Revuelta de Filemón. Al acercarte al centro de la ciudad, los vientos que soplaban a rachas al noreste y al sureste se calman.Un callejón oscuro. Entre los tablones de arriba se cuela algo de luz, aunque no mucha.En un camino hacia otra aventura. Vuelves del sendero que bordea el bosque, justo al este del Valle de la Tempestad.En el sendero del saber. Has salido del camino principal a un sendero pequeño, muy agradable.La sala del rey de las doce batallas. Se cuentan muchas leyendas de un rey de tiempos antiguos, de su reina y de su campeón.El almacén de la taberna. El aire está viciado, pero este cuartito oscuro es fresco.En un camino largo y sinuoso. Los riscos del norte se reflejan en el suelo rocoso que pisas.En un camino largo y sinuoso. Si vienes del noreste, el camino te ha traído tras un viaje durísimo; si vienes del noroeste, has cruzado una ciudad en plena agitación, tras algo terrible y…La sala del rey temeroso. Un rey vivía atormentado por supersticiones sobre la hechicería y las tinieblas.En un camino largo y sinuoso. La grava se mezcla con la arena.En el camino de Salvación. Llegas a una bifurcación.En un camino largo y sinuoso. El suelo cambia a cada paso: ahora arena, ahora roca firme.El Jardín de las Estaciones. Un cielo gris amenaza sobre tu cabeza.En el camino de Salvación. Un camino de decisiones.Fuera del camino. Has salido a una pista pequeña, poco usada por lo que se ve, aunque hay huellas recientes de caballos: roderas bien marcadas a los lados de una franja central…En el camino de Salvación. Andar y andar...Fuera del camino. Aquí se siente algo distinto que en el camino.En el camino de Salvación. Con el peso del mundo sobre los hombros y el sudor y el polvo de días de viaje en la cara, llegas a un lugar sagrado.Fuera del camino. A lo lejos, al este, se extiende un auténtico desierto.Fuera del camino. Una cordillera se extiende del oeste al norte, con niebla justo debajo de sus cumbres negras.En el camino de Salvación. Estás entre dos edificios muy distintos.Dentro de la Iglesia de las Muchas Filosofías. Al entrar en este santuario te hace cosquillas en la nariz un incienso de olor terroso.Fuera del camino. Aquí el aire es más espeso que al sureste y al suroeste, y las nubes se van ensanchando.En el camino de Salvación. Estás ante la entrada de un edificio enorme.Ante el Altar del Perdón. Una sala pequeña, pero incluso con el altar enorme se respira libertad.Una colina fuera del camino. El aire parece confuso.La entrada del Refugio de los Desamparados. Aquí vive gente que ha tocado fondo.En el camino de Salvación. Al este esperan días de viaje por un páramo desolado, con algún oasis perdido que daba paz a los caminantes: les recordaba bellezas sencillas y tierras lejanas…Ante el Refugio de los Desamparados. Los bancos que bordean el recinto amurallado están ocupados por gente de todo tipo: unos vendados, otros simplemente desaliñados.En el camino de Salvación. Aunque ahora no pasa nadie, se ve que por aquí hubo mucho tráfico en otro tiempo.La recepción del Refugio de los Desamparados. Estás en una recepción al aire libre, ante un mostrador largo.El puesto del alguacil. Este despacho está patas arriba.En el camino de Salvación, tras la puerta este. Habrás decidido seguir adelante.El primer tramo de una escalera desvencijada. Al entrar en la escalera te golpea el olor a orines.La celda del alguacil. Una celda pequeña, oscura y húmeda.Ante la puerta este de la ciudad de Salvación. Ante esta puerta imponente, que cruje con la fuerza del viento que llega de las arenas calientes del desierto del este, el viento te aúlla en los oídos y un…Un callejón oscuro. Unos tablones tapan lo que sería el cielo.La sala de la Naturaleza. Una filosofía sin organización.La sala del Alma del Mundo. Un pequeño grupo de los fundadores de Salvación reconocía un sistema de castas, que servía para mantener el orden social.El Jardín de las Estaciones. El sol de un verano eterno brilla sobre la charquita del este.La sala de las Islas del Sol Naciente. Un pueblo de unas islas muy al este cree que sus islas, y solo ellas, las crearon los dioses.El Jardín de las Estaciones. Los pájaros cantan y saltan de rama en rama de los árboles que echan brotes.La sala del Príncipe y el Mendigo. Paseando una mañana luminosa por sus tierras, un príncipe se cruzó con cuatro cosas que cambiarían para siempre su forma de ver el mundo: una anciana débil, un…Una sala cerrada. Una sala de servicio vacía, fuera del mundo.El Jardín de las Estaciones. Las ramas de los árboles cuelgan como los brazos de un esqueleto abandonado.La sala del Origen y el Orden. Una de las filosofías del pueblo de Salvación se basa en la lealtad verdadera, la Piedad: a los inmortales, a la familia y a los amigos, por ese orden.Lejos de todo. Al entrar en esta sala te das cuenta de que todo sonido parece haber desaparecido, como tragado por un vacío extraño.Un estropicio asqueroso. Una reina intentó convencer a su esposo, el rey, de que renunciara a los bienes terrenales, y tras fracasar una y otra vez ideó un plan.En el sendero de la cañada. Los árboles se van espaciando: ya no te agobian como al noreste, solo te rozan los hombros.Fuera de la muralla, en el sendero de la cañada. Estás junto a la enorme muralla de piedra que debía proteger la ciudad de Salvación.

1 planta por encima

Plano de La ciudad de Salvación, 1 planta por encima: 8 salas.Una colina fuera del camino. Estás ante el porche de una granja grande.El segundo tramo de una escalera desvencijada. La oscuridad de este sitio te empuja a salir cuanto antes.El pasillo de los dormitorios. El pasillo tiene faroles repartidos en lo alto de las paredes, y apenas decoración: un mal cuadro al óleo de un sacerdote con una tarjetita, frente a la…El dormitorio de los hombres. Parece un cuartel, salvo que solo hay dieciséis literas: serán para unos pocos privilegiados.El dormitorio de las mujeres y los niños. Las paredes son de un amarillo pálido; el suelo, de madera astillada; los techos, altos.En el fondo de un hoyo. Una fosa excavada en el suelo: una fosa común grotesca.El dormitorio de los hombres. Esta parte del dormitorio parece reservada a los más débiles y enfermos.El dormitorio de las mujeres y los niños. Aquí mujeres y niños intentan descansar de sus males y sus tormentos.

2 plantas por encima

Plano de La ciudad de Salvación, 2 plantas por encima: 14 salas.En el porche de la granja. El porche recorre toda la fachada de la granja de este a oeste.El vestíbulo de la granja. Solo entra la luz de la sala contigua y de la puerta del sur.La cocina de la granja. ¿Qué es ese olor?La salita de la granja. De día la luz entra por las ventanas de las paredes del sur y del oeste.En la oscuridad bajo la escalera. Apenas hay sitio aquí debajo; más que un cuarto es un hueco para ir a gatas.En la oscuridad bajo la escalera. Apenas hay sitio aquí debajo; más que un cuarto es un hueco para ir a gatas.El corral de la granja. Una brisa fresca te revuelve el pelo al cruzar el corral.En los campos susurrantes. Lo que crecía aquí es ahora un montón negro irreconocible.El almacén secreto de la granja. En este cuartucho hay cajas apiladas contra una pared, y en la del norte, unos cuadros apoyados unos contra otros.En el granero. El olor no es del todo desagradable: el aroma suave del heno que cubre el suelo y el almizcle fuerte de los animales que vivieron aquí, aunque por desgracia el…En los campos susurrantes. Aquí han excavado la tierra negra y han dejado un cráter grande, de bordes dentados, con trozos de roca y de raíces que asoman de la superficie negra e…Los campos susurrantes. Los girasoles altos de esta parte del campo se doblan hacia un lado u otro, con los pétalos enroscándose mientras los miras y el centro negro como el carbón;…En los campos susurrantes. Aquí está el origen del redoble hipnótico: un tambor fantasma que se golpea solo, y al mirarlo te invade una especie de hechizo.Los campos susurrantes. Un relámpago raja el cielo, seguido enseguida de un trueno justo encima, al entrar en este campo pequeño.

3 plantas por encima

Plano de La ciudad de Salvación, 3 plantas por encima: 5 salas.El pasillo de arriba de la granja. Al final de la escalera hay un pedestal pequeño con un cuenco de flores secas sobre un tapete de encaje viejo.El cuarto de invitados de la granja. Un cuarto pequeño y casi sin muebles.El dormitorio principal de la granja. El sol ilumina unas partes del cuarto y deja otras en sombra: un lado de la cómoda marrón y apagada de la pared del este, junto a la puerta, y el otro no;…En el pajar. Contra la pared del oeste, junto a la ventana, hay balas de heno atadas, y al lado otras a medio hacer.Una celda cerrada. Una sala de servicio vacía, fuera del mundo.

1 planta por debajo

Plano de La ciudad de Salvación, 1 planta por debajo: 25 salas.El secreto del hechicero. Basta pasar de una sala a otra para librarte del estruendo.Asuntos siniestros. La sala sería muy sencilla si no fuera por ese ruido.La sala de baños. Has bajado a una sala luminosa.Bajo la charca del Monte de la Niebla. El limo se arremolina a tu alrededor mientras te preparas para explorar.El sótano de la casa de huéspedes. El polvo y las telarañas son tan espesos que no puedes moverte sin llevarte algo pegado a la armadura.Bajo la charca del Monte de la Niebla. Estás en una especie de grieta, entre dos paredes de roca áspera que recuerdan los pedregales de la montaña que sale del agua al norte.Bajo la charca del Monte de la Niebla. Lo que cubre el fondo se retuerce cuando te abres paso entre el limo.En el centro, bajo la charca del Monte de la Niebla. La poca claridad que hubiera aquí abajo ha desaparecido: al entrar y moverte has removido demasiado el agua, y apenas se ve.Un callejón aparentemente sin salida. Has llegado al final de un pasadizo largo.Un callejón oscuro. Estás en lo más oscuro del callejón.Bajo la charca del Monte de la Niebla. Además de la presión creciente de toneladas de agua, aquí se nota cierta tensión.Bajo la charca del Monte de la Niebla. Aquí se ve cómo la montaña que bordea la charca se une al fondo y sigue hacia el centro de la tierra, y cómo el agua que baja de la montaña se junta con la de…Bajo la charca del Monte de la Niebla. Al avanzar por este mundo submarino el camino se aclara.Bajo la charca del Monte de la Niebla. Aquí el agua parece vibrar, y se te eriza la piel con una energía que flota en el agua como las algas con la marea baja.Bajo la charca del Monte de la Niebla. Al norte y al oeste te cierra el paso la morrena de la montaña que se une a la charca.En una cueva bajo la charca del Monte de la Niebla. Has ido a parar a la guarida del Morador de la Charca.La sala secreta bajo el altar. Al bajar, algunos pétalos del suelo de arriba caen contigo.Por el pasadizo secreto que se aleja del altar. ¿Qué?Por el pasadizo secreto que se aleja del altar. Vale, ahora te toca una discusión teológica contigo mismo: ¿no hay un solo camino verdadero, una sola dirección en la vida?Por el pasadizo secreto que se aleja del altar. Sigues adelante en una oscuridad que parece el eco de tu vida.Por el pasadizo secreto que se aleja del altar. ¿Más claro, imposible?Un pasadizo secreto que se aleja del altar. El aire es espeso, húmedo y huele a cerrado.Un pasadizo húmedo. El hilo de agua que viste al oeste parece bajar por esta pendiente suave y crecer a medida que corre hacia el este.Por el pasadizo secreto, ante una cámara secreta del tesoro. ¡Por fin, una luz en tu vida!Por el pasadizo secreto que se aleja del altar. La luz del este muestra paredes cubiertas de musgo espeso y limo, por las que corre el agua.

2 plantas por debajo

Plano de La ciudad de Salvación, 2 plantas por debajo: 19 salas.Una cámara del tesoro gloriosamente iluminada. Hay montones de oro y joyas contra todas las paredes, suficientes para iluminarle la vida a cualquiera.Perdido en las Catacumbas de la Sabiduría. Avanzas por lo que parece un horror sin salida.Perdido en las Catacumbas de la Sabiduría. Avanzas por lo que parece un horror sin salida.Perdido en las Catacumbas de la Sabiduría. Avanzas por lo que parece un horror sin salida.Perdido en las Catacumbas de la Sabiduría. Avanzas por lo que parece un horror sin salida.Perdido en las Catacumbas de la Sabiduría. Avanzas por lo que parece un horror sin salida.Perdido en las Catacumbas de la Sabiduría. Avanzas por lo que parece un horror sin salida.Perdido en las Catacumbas de la Sabiduría. Avanzas por lo que parece un horror sin salida.Perdido en las Catacumbas de la Sabiduría. Avanzas por lo que parece un horror sin salida.Perdido en las Catacumbas de la Sabiduría. Avanzas por lo que parece un horror sin salida.Perdido en las Catacumbas de la Sabiduría. Avanzas por lo que parece un horror sin salida.Perdido en las Catacumbas de la Sabiduría. Avanzas por lo que parece un horror sin salida.Perdido en las Catacumbas de la Sabiduría. Avanzas por lo que parece un horror sin salida.Perdido en las Catacumbas de la Sabiduría. Avanzas por lo que parece un horror sin salida.Perdido en las Catacumbas de la Sabiduría. Avanzas por lo que parece un horror sin salida.Perdido en las Catacumbas de la Sabiduría. Parece que has conseguido abrirte paso por las catacumbas.Perdido en las Catacumbas de la Sabiduría. Parece que has conseguido abrirte paso por las catacumbas.Perdido en las Catacumbas de la Sabiduría. Humpty Dumpty se sentó en un muro; Humpty Dumpty se dio un golpe duro, y ni los caballos ni los hombres del rey pudieron recomponerlo otra vez.Al pie del muro. El fondo de una caída larga, al pie de un muro de piedra.