El mundo
El Bosque de la Penumbra
El Bosque de la Penumbra es lo que queda de un mundo donde los elfos eran pocos y los orcos, incontables. Los elfos del bosque perdían terreno despacio y aprendieron a no fiarse de nadie. El bosque llegó entero, con sus robles gigantes, sus atalayas en las copas y un rincón podrido donde no canta ningún pájaro.
Las avanzadillas orcas siguen tanteando sus defensas. Tras una puerta mágica, en su cueva, reina Thalandor, más templado que su pueblo, aunque en sus celdas húmedas nunca faltan presos.
Niveles 5 a 10, 67 salas. Se entra desde El robledal de las setas, a 4 casillas al sureste de Darkhaven. Para ir desde el juego: viajar El Bosque de la Penumbra.
Un cuadro por sala, del color de su terreno; al pasar por encima, o al tocarlo, sale su nombre y su descripción. Los cuadros siguen las salidas, pero no todas las zonas son planas: lo que no cabe va a trazos o en un trozo aparte.
interior campo bosque colinas agua la entrada puerta con llave arriba o abajo sale de la zona lleva a una sala que no cabe en el plano
El plano
La planta de la entrada Plano de El Bosque de la Penumbra, la planta de la entrada: 60 salas. El umbral de la espesura. El sendero se adentra aquí en el bosque, que se cierra a tu alrededor con troncos cada vez más gruesos. El letrero de la linde. Estás en la linde del Bosque de la Penumbra: el sendero se adentra al norte en la espesura y al sur vuelve hacia el umbral por el que se entra. El sendero de los zorzales. Avanzas por un sendero estrecho que se hunde en el bosque, hacia el norte, y vuelve al sur hacia la linde. Los robles gemelos. El sendero sigue al norte y vuelve al sur pasando entre dos robles enormes que crecen tan juntos que sus troncos parecen uno solo. La primera bifurcación. El sendero se parte aquí en dos ramales, uno hacia el este y otro hacia el oeste, y al sur queda el camino que viene de la linde. El camino pisoteado. El ramal se ensancha y corre entre el este y el oeste por una parte del bosque de árboles más finos y bajos, como si alguien la hubiera talado hace poco. La senda del oeste. La senda está bastante cubierta de maleza, pero todavía se avanza bien: al este vuelve a la bifurcación y al oeste sigue entre los árboles. El cruce de la ciudadela. Llegas a otro cruce: el camino sigue al norte y al sur, y al oeste vuelve el ramal pisoteado. El recodo del arroyo. El camino gira aquí hacia el norte, por donde baja un buen trecho hasta un arroyo, y al este vuelve hacia el roble de la escalera. El recodo de la fortaleza. El camino tuerce aquí hacia el este, y al sur vuelve al cruce. La trocha de las zarzas. Avanzar por esta trocha estrecha y cerrada, que va de norte a sur, es casi imposible. La senda de las ranas. La senda va de norte a sur, llana y muy transitada, y se camina mucho mejor que por los caminos de antes. El llano de los setos. Los árboles se abren a un llano despejado, salpicado de setos y de alguna granja lejana, y la única salida es volver al oeste, al recodo del bosque. Bajo el roble del vigía. La trocha sigue al norte y al sur entre una maleza tan espesa como antes. El vado del arroyo. Estás en mitad de un arroyo ancho, con el agua fría por la cintura; se puede vadear hasta la orilla del norte o volver a la del sur. El desvío de las astillas. La trocha sigue al norte y al sur, igual de cerrada, pero aquí nace un desvío hacia el este que parece algo menos enmarañado. La orilla del norte. Una senda llana y transitada sube desde el arroyo, que queda al sur, y sigue hacia el norte. La desembocadura del río. Aquí el río de los toneles desemboca en el arroyo, al oeste, donde la corriente pierde fuerza y el agua llega por la cintura; al norte se puede volver nadando… La senda de las hayas. La senda corre de oeste a este y está mucho menos cerrada que la trocha. El final de la trocha. Después de tanto esfuerzo, la trocha se muere aquí: la maleza se cierra en un muro de espinos y helechos que no deja pasar ni la luz, y solo queda volver al… El cruce de la colina. El camino llega a otro cruce: puedes seguir al norte, volver al sur hacia el arroyo o tomar un ramal al oeste que empieza a bajar por una ladera. El camino de los robles. Un camino ancho, flanqueado de robles magníficos, corre de oeste a este hacia una gran cueva. El paso de las enredaderas. La senda sigue de oeste a este bajo una bóveda de enredaderas que cuelgan de árbol en árbol como cortinas. El camino de los abetos. La senda, llana y bien pisada, sigue al norte y al sur, y hacia el este sale un sendero estrecho. La ladera suave. Estás en lo alto de una colina suave; el camino desciende hacia abajo por la ladera y al este vuelve al cruce del bosque. Ante la puerta mágica. El camino de los robles termina ante la entrada de la cueva, al este, cerrada por una puerta enorme y hermosa que brilla de magia; al oeste vuelve el camino. El recodo del tejo. La senda tuerce aquí hacia el norte, y al oeste vuelve hacia la trocha. El camino de las piedras. La senda sigue al norte y al sur, llana y transitada. El tronco caído. Recorres un sendero estrecho que nace del camino de los abetos, al oeste, y se acaba unos pasos más allá contra un tronco caído enorme, cubierto de hongos. El vestíbulo de la cueva. Estás dentro de la cueva-palacio de Thalandor, rey de los elfos del bosque: un pasillo de roca pulida sigue al norte y al sur, y al oeste la puerta mágica da… La senda cuidada. El camino, que va de norte a sur, está despejado y limpio de hierbas, como si alguien lo cuidara con esmero. Antes del gran cruce. El camino sigue al norte, donde se abre un cruce amplio, y al sur vuelve hacia el arroyo. El pasillo de las lámparas. El pasillo de roca pulida llega aquí a una puerta, al este, y al sur vuelve hacia la entrada. El pasillo del trono. El pasillo de roca sigue al norte, hacia la entrada, y al este termina en una puerta alta labrada con hojas y astas de ciervo. El cruce del canto. La senda cuidada sigue al norte y al sur, y de aquí sale otro camino hacia el este. El gran cruce. Llegas a un cruce amplio en el bosque, con caminos al norte, al este y al sur. El cuerpo de guardia. Has entrado en el cuerpo de guardia, y a los guardias no les va a hacer ninguna gracia verte. La sala del trono. Has entrado en la sala del trono del rey Thalandor, y la única salida es la puerta del oeste. Ante la arboleda sagrada. La senda muere ante un seto de espinos que los elfos han dejado crecer a propósito, y la única salida es volver al sur. El claro de la poza. El camino termina en un claro pequeño, y la única salida es volver al oeste. La entrada de la podredumbre. Una senda gris y retorcida se adentra al norte, y al sur vuelves al gran cruce. El recodo de los álamos. El camino tuerce aquí: hacia el norte sigue entre los árboles y hacia el oeste vuelve al gran cruce. La celda húmeda. Esta celda húmeda, pequeña y estrecha, apenas da consuelo a su único ocupante; la única salida es la puerta del sur, que da al cuerpo de guardia. La bodega del vino. En esta bodega, con una puerta al oeste, los elfos guardan sus provisiones y su querido vino de las Viñas del Este. El recodo de los hongos. La senda gris tuerce aquí: al oeste se adentra en la podredumbre y al sur vuelve hacia el gran cruce. El recodo de los pinos. El camino vuelve a torcer: al este continúa y al sur regresa a los álamos. El paso de los chillidos. La senda gris sigue de este a oeste bajo un techo de ramas podridas que no deja ver el cielo. La horquilla del pino caído. El camino se divide de nuevo: al norte lleva a otro recodo, al sur se estrecha y se llena de maleza, y al oeste vuelve entre los pinos. El elfo colgado. La senda gris continúa al este y al oeste entre árboles muertos. El recodo hacia los campos. Aquí el camino gira bruscamente hacia el este, hacia una parte del bosque más abierta y luminosa; al norte sale un segundo camino y al sur vuelves a la… El sendero ciego del roble. El sendero termina aquí y solo vuelve al norte, pero de un roble cercano cuelga una escalera de cuerda pequeña que sube hacia arriba y se pierde en su follaje… El borde del barranco. La senda gris gira aquí: al este vuelve entre los árboles muertos y al sur baja en picado, retorciéndose, hacia una grieta enorme abierta en un risco gris. El camino del bosque viejo. El camino corre casi recto de norte a sur, hacia una parte del bosque que parece muy antigua; al sur vuelves al recodo hacia los campos. El cruce del camino polvoriento. Sales del bosque a un camino polvoriento que forma aquí un cruce: al este hay unos campos bien cultivados, y al sur y al oeste el camino vuelve a meterse entre… Ante la grieta del risco. Estás al pie del risco gris, frente a la grieta, y la única salida es volver al norte por la cuesta. El árbol derribado. Avanzas por un camino largo y recto que solo vuelve hacia el sur. La valla de los campos. Estás al borde de un campo bien labrado, y la única salida es volver al oeste, al camino polvoriento. El bosque desolado. Te adentras en un rincón triste del bosque, lleno de árboles muertos o moribundos y de algún que otro cadáver; al norte vuelves al camino polvoriento y al este… La hondonada de los huesos. La desolación sigue: al sur baja hacia una hondonada y al oeste vuelve entre los árboles muertos. El muro de escombros. Has llegado al fondo de la hondonada, y la única salida es volver al norte.
1 planta por encima Plano de El Bosque de la Penumbra, 1 planta por encima: 3 salas. El puesto del roble alto. Estás en otro puesto de guardia de los elfos silvanos, encaramado en la copa del roble alto; abajo, la escalera de cuerda vuelve a la senda. La atalaya de la trocha. Has llegado a un puesto de guardia de los elfos silvanos, una plataforma de tablas entre las ramas del roble; abajo, la escalera de cuerda vuelve a la trocha. La plataforma escondida. Has ido a parar a un puesto de guardia de los elfos silvanos, una plataforma pequeña escondida en el follaje del roble; abajo, la escalera de cuerda vuelve al…
1 planta por debajo Plano de El Bosque de la Penumbra, 1 planta por debajo: 3 salas. La media ladera. Estás a media ladera: el camino sigue hacia abajo, al pie de la colina, y vuelve hacia arriba, a lo alto. El río bajo la bodega. Estás en el agua helada del río que pasa bajo la bodega, y arriba, en el techo de roca, se abre la trampilla. El río entre raíces. El río sale de la roca y corre entre raíces enormes: la corriente te empuja hacia el sur, y contra ella se puede volver nadando al norte.
2 plantas por debajo Plano de El Bosque de la Penumbra, 2 plantas por debajo: 1 sala. El pie de la colina. Has llegado al pie de la colina, y la única salida es volver hacia arriba por la ladera.