El mundo
El Paso de los Ahorcados
Un camino se encajona en un desfiladero de roca rojiza, y junto a la senda una guadaña de madera gira con el viento, colgada de un poste. Es el aviso de la Parca Tenebrosa: sus segadores, con la calavera de hollín pintada en la cara, cobran peaje en oro o en sangre.
El primer ahorcado fue el juez de caminos que Darkhaven mandó a poner orden, y su espectro sigue allí con la toga y el mazo. En el calabozo de los bandidos, Ser Corwin espera a quien le traiga sus bandanas.
Niveles 24 a 33, 100 salas. Se entra desde El desfiladero del águila, a 11 casillas al norte de Darkhaven. Para ir desde el juego: viajar El Paso de los Ahorcados.
Un cuadro por sala, del color de su terreno; al pasar por encima, o al tocarlo, sale su nombre y su descripción. Los cuadros siguen las salidas, pero no todas las zonas son planas: lo que no cabe va a trazos o en un trozo aparte.
interior ciudad campo colinas montaña agua la entrada puerta con llave arriba o abajo sale de la zona lleva a una sala que no cabe en el plano
El plano
La planta de la entrada Plano de El Paso de los Ahorcados, la planta de la entrada: 38 salas. La boca sur del desfiladero. El camino de tierra se encajona de golpe entre dos paredes de roca rojiza que se alzan a cada lado como los flancos de una herida abierta en la montaña. Entre paredes de roca rojiza. Las paredes del desfiladero suben aquí tan verticales que el cielo queda reducido a una cinta pálida muy arriba. Un recodo bajo los nidos. El paso gira hacia el este en un recodo cerrado y vuelve a enderezarse hacia el norte. Bajo la cornisa del vigía. Una cornisa estrecha recorre la pared occidental a la altura de tres hombres, y desde ella se domina el paso en ambas direcciones. Un lecho de piedras sueltas. Un antiguo desprendimiento ha cubierto el fondo del desfiladero de cantos sueltos que ruedan y crujen bajo los pies. La grieta del muro oeste. A mitad del desfiladero la pared occidental se abre en una grieta alta y negra, lo bastante ancha para que pasen dos hombres hombro con hombro. El paso de los ahorcados. Una viga de madera atraviesa el desfiladero de pared a pared, encajada en dos grietas a buena altura. La boca de la cueva. La grieta se ensancha en una cueva de techo bajo, ennegrecido por años de antorchas. Al pie de la cornisa alta. La pared occidental se rompe aquí en una sucesión de repisas y salientes por los que serpentea una senda de cabras, apenas un rastro de piedra pulida por el… La bajada de las sogas. Una senda estrecha baja en zigzag por la ladera, entre zarzas y matojos secos. La galería de las calaveras. Las paredes de esta galería están llenas de hornacinas excavadas en la roca y en cada una descansa un cráneo humano, con la frente marcada con hollín. Donde el desfiladero se angosta. Las paredes se aproximan tanto que casi podrías tocarlas a la vez con los brazos extendidos. La cornisa de los vigías. Una cornisa alta y estrecha, colgada sobre el desfiladero. El barranco de las horcas. El fondo del barranco está sembrado de horcas: decenas de postes de madera ennegrecida, plantados sin orden, de los que cuelgan sogas vacías que se mecen… Una bifurcación en la oscuridad. Varios túneles se cruzan aquí en una cámara pequeña y redonda. La salida norte del desfiladero. El paso se abre por fin a una ladera de matorral bajo y piedra caliza. El sendero de los riscos. Desde la cornisa de los vigías, un sendero apenas marcado trepa hacia el norte por la cresta del desfiladero. Bajo el árbol de los ahorcados. Al norte del barranco se alza un roble muerto, enorme, de corteza gris como la ceniza. El cauce seco. El barranco se abre al este en el cauce de un antiguo arroyo, un lecho de guijarros blancos y lisos por el que ya no corre agua. La fosa común. Una zanja larga y poco profunda recorre el lado sur del barranco. Una galería estrecha. La galería se estrecha hasta obligarte a avanzar de lado, con la roca rozándote el pecho y la espalda. Una gruta goteante. Una gruta sin salida donde el agua cae gota a gota desde estalactitas afiladas hasta un charco negro y quieto. Un túnel de ecos. El túnel se curva sobre sí mismo y el sonido se comporta de forma extraña: tu respiración vuelve multiplicada desde direcciones que no existen y, a veces, el… El camino de la venta. Al salir del desfiladero, el camino cruza una ladera de matorral hacia una venta de piedra y tejas rojas. Un puente colgante. Un puente de cuerdas y tablones salva una brecha en la cresta. La cueva del sepulturero. Una cueva pequeña excavada en la orilla del cauce, con la entrada tapada a medias por una cortina de arpillera. Un túnel de hollín. Las paredes de este túnel están negras de hollín, como si alguien hubiera quemado aquí algo grande hace mucho tiempo. El patio de la venta. Un patio empedrado rodeado por la venta, las cuadras y un muro bajo. La peña de los cuervos. Una peña ancha y plana corona la cresta, blanca de excrementos. Una cámara de estalactitas. Una cámara alta erizada de estalactitas como colmillos. Un paso estrecho. Dos paredes de roca se aprietan hasta dejar un paso por el que hay que avanzar de lado, conteniendo el aliento. La sala de la venta. Una sala de techo bajo con vigas ennegrecidas, mesas de madera y un fuego en la chimenea. Las cuadras. Una cuadra larga con pesebres y paja sucia. El pozo y el huerto. Detrás de la venta, un huerto descuidado de coles y calabazas rodea un pozo de piedra con brocal. La galería de las marcas. Las paredes de esta galería están cubiertas de marcas de cuchillo: flechas, cruces y círculos que la Parca usa para orientarse. Un pozo de ventilación. Un pozo vertical sube hacia la oscuridad, y por él baja un aire fresco que mueve el polvo del suelo. La cocina de la venta. Una cocina pequeña y caliente con un fogón, una mesa de amasar y ollas colgadas. El cubil de los murciélagos. Una cámara sin salida con el techo negro de murciélagos colgados.
1 planta por encima Plano de El Paso de los Ahorcados, 1 planta por encima: 12 salas. La bajada de los riscos. Un sendero empinado de piedras sueltas baja desde el collado hacia el norte. El pasillo de las habitaciones. Un pasillo estrecho en el piso de arriba, con puertas de madera a ambos lados. El pajar. Un altillo sobre las cuadras, lleno de paja y heno. El collado del viento. La cresta se hunde en un collado ancho donde el viento no para nunca. El cuarto del ventero. Una habitación pequeña con una cama deshecha, un arcón y una ventana que da al patio. El despeñadero. El collado termina de golpe en un cortado vertical. El camino de ronda. Un camino de ronda bordea la cresta hacia el norte, protegido del vacío por una hilera de piedras amontonadas. La atalaya de la Parca. Una torre de piedra seca levantada al borde de la cresta, sin techo y con troneras abiertas hacia el desfiladero. El refugio de los ballesteros. Una covacha cerrada con un muro de piedra y una puerta de tablas. La cresta del viento. El sendero sigue por el lomo mismo de la montaña, tan estrecho que hay que caminar con los brazos abiertos. El nido de la grifa vieja. Una oquedad enorme abierta en la roca, con el suelo alfombrado de ramas, plumas y restos de caballos y mulas. Los nidos bajos. Una repisa ancha bajo un saliente de roca, cubierta de ramas, lana robada y huesos mondos.
2 plantas por encima Plano de El Paso de los Ahorcados, 2 plantas por encima: 1 sala. Lo alto de la atalaya. Una plataforma de tablones sobre la torre, rodeada de un parapeto bajo.
1 planta por debajo Plano de El Paso de los Ahorcados, 1 planta por debajo: 19 salas. Un pozo de piedra húmeda. Estás en el fondo de un pozo natural de paredes lisas y resbaladizas. El cruce de los murciélagos. El techo de esta cámara se pierde en la oscuridad y de él cuelgan cientos de murciélagos que se agitan inquietos a tu paso. Un túnel inferior. Un túnel ancho y de suelo alisado por el uso, el más transitado de todos los que has recorrido. La gruta del charco negro. Una gruta pequeña al pie de una chimenea natural por la que cae, gota a gota, agua desde muy arriba. La sala de la hoguera. Una caverna enorme, de bóveda alta, en cuyo centro arde una hoguera alimentada con madera robada a las caravanas. La antecámara de la Hoz. Una estancia pequeña y ordenada, la única de toda la cueva que parece cuidada. La armería de la Parca. Una cueva lateral convertida en armería. El cubil de la Parca. Una cámara de techo abovedado iluminada por braseros de hierro. El santuario de la Parca. Una cueva redonda convertida en templo. El pasillo de los jergones. Un pasillo ancho excavado en la roca, iluminado por antorchas clavadas en la pared. Los aposentos de Sabra. Una estancia sorprendentemente sobria: una cama de hierro, un arcón, una mesa con mapas de rutas comerciales marcados con alfileres y un espejo cubierto con un… El dormitorio de los segadores. Una cueva llena de jergones de paja, mantas robadas y cofrecillos con candado. La bodega. Una bodega fresca y oscura con barriles alineados contra las paredes. El almacén del botín. Fardos de tela, cofres reventados, sacos de grano y barriles con sellos de media docena de ciudades se amontonan hasta el techo. La cocina de la Parca. Una cueva ahumada con un fogón de piedra y un caldero enorme que hierve sin descanso. La despensa. Sacos de harina, barriles de salazón y tinajas de aceite robados a las caravanas. La cisterna. Un pozo natural de agua fría y oscura de la que bebe toda la banda. El dormitorio de las mortajas. Una cueva pequeña y ordenada, en silencio absoluto. La perrera. Una cueva cerrada con una cerca de troncos.
2 plantas por debajo Plano de El Paso de los Ahorcados, 2 plantas por debajo: 18 salas. El sifón. El río se estrecha y se cuela bajo una bóveda baja. El calabozo. Una cueva baja, sin más luz que la que se filtra por la reja del techo. El Río Negro. El agua helada arrastra con fuerza y obliga a nadar contra la corriente. La cueva de los peces ciegos. Una cueva lateral donde el río forma remansos tranquilos. La orilla del Río Negro. Una orilla de grava negra junto a un río subterráneo de aguas oscuras y rápidas. La cripta de las ofrendas. Una cámara baja bajo el santuario, llena de nichos excavados en la roca. La playa de huesos. Una orilla ancha formada no de grava sino de huesos: miles, pulidos por el agua, amontonados por la corriente durante siglos. La gruta de la Cosa. Una gruta donde el río se remansa en un lago negro e inmóvil. La boca de la mina vieja. Bajo la trampilla, una escalera de madera podrida desciende a un túnel apuntalado con vigas negras. La galería de entrada. Una galería ancha con raíles de hierro oxidado en el suelo. El cruce de las vagonetas. Varias galerías confluyen en una cámara donde se cruzan los raíles. El pozo de extracción. Un pozo vertical cuadrado, con una estructura de vigas y un torno de cadenas para bajar las jaulas a los niveles inferiores. La galería del este. Una galería alta, bien apuntalada, que fue el corazón de la mina. La galería del oeste. Una galería estrecha que sigue una veta agotada. La forja de los mineros. Una cámara con un horno de piedra y un yunque cubierto de herrumbre. Los barracones de los mineros. Hileras de literas de madera, muchas derrumbadas. Un tajo abandonado. El final de la galería del oeste: un frente de roca a medio picar. El comedor de los mineros. Mesas largas con platos de estaño y jarras volcadas.
3 plantas por debajo Plano de El Paso de los Ahorcados, 3 plantas por debajo: 9 salas. El nivel inferior. Una cámara amplia al pie del pozo, donde se cargaba el mineral en las jaulas. La veta madre. Una cámara inmensa abierta alrededor de una veta de plata gruesa como un tronco, que brilla a la luz como un río congelado. Un derrumbe. Una galería medio enterrada por un derrumbe. La galería inundada. El agua cubre el suelo de esta galería hasta la cintura, negra y helada. La capilla de los mineros. Una capilla pequeña excavada en la roca, con un altar sencillo y bancos de madera. La oficina del capataz. Un cuartucho con un escritorio, un libro de cuentas abierto y un arcón de hierro. El nido de las arañas. Telarañas gruesas como sogas cubren las paredes y el techo de esta galería. La galería de las telarañas. La galería se pierde entre cortinas de seda blanca que hay que apartar con las manos. El túnel del gusano. Un túnel perfectamente redondo, de paredes lisas y viscosas, excavado por algo que come roca.
4 plantas por debajo Plano de El Paso de los Ahorcados, 4 plantas por debajo: 1 sala. El borde de la grieta. La galería termina en una grieta natural que se hunde en la oscuridad.
5 plantas por debajo Plano de El Paso de los Ahorcados, 5 plantas por debajo: 1 sala. El borde de la Sima. Una plataforma de roca asomada a un abismo enorme, tan profundo que la luz no llega al fondo.
6 plantas por debajo Plano de El Paso de los Ahorcados, 6 plantas por debajo: 1 sala. La escalera tallada. Una escalera de peldaños tallados en la pared de la sima baja en espiral hacia el río.